Dígaselo con holoturias (2005/05/03)

                                DÍGASELO CON HOLOTURIAS

Aquí Áinstain evacuando informe a Vaderretro, Jefe del Comando Invasor del Planeta Tierra. Dificultades tuve al principio para sobrevivir. No obstante, empecé a comprender un día. Apenas si febrero y leí en un cartel: “Ya es primavera en el Corte Inglés”, y vi que gente iba y se compraba ropilla de gasa estampada aunque todos con bufanda, pelados de frío. Sí. Percatéme subitáneamente de cómo es gente esta. Ahora he puesto como si dijéramos empresa secundaria del Corte Inglés, de servicios imaginativos. O sea. 14 de febrero, San Valentín, Día de los Enamorados. “Dígaselo con flores”, muy visto ya. Yo patrocino eslogan “Dígaselo con holoturias”. ¿Por qué? ¿Pourquoi? Subliminal: holoturia, nombre científico del pepinillo o carajo de mar. Primer domingo de mayo, Día de la Madre. Me clono y me alquilo: hijo perfecto durante un día. Despierto a mamá llevándole a la cama desayuno con mantecada Casado, zumo natural y florecita en vaso; guiso, pongo mesa, la quito; cargo lavavajillas mientras canturreo “Madrecita-María-del-Carmen”; no profiero palabrotas; no acaparo mando tele. Y en la sobremesa, con el cafelito, digo: “Mamá, he aprendido un poema”. Y recito: “Te digo al llegar, madre,/ que tú eres como el mar; que aunque las olas/ de tus años se cambien y te muden,/ siempre es igual tu sitio/ al paso de mi alma”. Lloramos un poquito juntos, y volvemos a ver “Lo que el viento se llevó”. Madres hay más exigentes. Entonces me corto pelo, visto teba con corbata (arreglado pero informal), saco oposición, me caso, tengo hijos -fuertes, ágiles, musicales, modelo Rubén Darío-, soy presidente compañía, evado impuestos, salgo en la tele, hago carrera política. ¿Imposible? Teoría de la relatividad: tiempo como chicle, previo pago.

Para boda o primera comunión, trabajo en desarrollo idea “Bodas y comuniones Al Qaeda”. Me llevo invitados en autobús. Entonces les asaltan muchachos de “Bandoleros Tours”, los maniatan, los arrastran por el suelo, dejan encajes sin ninguna lentejuela, y así hasta que al final todos comen juntos en ventorrillo con sayones de largas patillas que escupen por el colmillo y dicen cosas como “Voto a Dios que me espanta esta grandeza/ y que diera un doblón por describilla./ Porque ¿a quién no sorprende y maravilla/ esta máquina insigne, esta grandeza?”. Versos de Cervantes en el centenario del Quijote. Mola mazo. Y todo así. Me va bien. Yo, en esto de mercantilizar, amores o primaveras, le tengo mucha fe a la iniciativa privada y a los grandes almacenes.

Diario de Cádiz, martes 3 de mayo de 2005, pág. 12