Desestructurados (2006/01/17)

DESESTRUCTURADOS

Aquí Mariano, el extraterrestre gaditano, evacuando informe a Inaccesible Superior Inmediato. Pasaron las Navidades y ahora vivo el frenesí de las rebajas. De repente han aparecido en las grandes superficies montañas de jerséis que yo no sé si será la invasión de los nuestros, perfectamente camuflados de punto baboso de cualquier material menos de lana. Mi hija ha venido feliz y sudorosa con su trofeo: un abrigo torcido y contrahecho con rebabas flotantes. Le sugerí descambiarlo, pero dice que no entiendo lo que es “fashion”: lo suyo es un abrigo DESESTRUCTURADO. Me acordé entonces de que es verdad que yo no entiendo nada: tengo un vecino pintor que no es que rompa los lienzos: es que abre en ellos espacios de indeterminación por donde el espectador posmoderno realmente “entra” en la obra. Cuando quise dialogar con su propuesta casi me pega (yo creí que meter la mano en un boquete era interactuar).

Como no entiendo el lenguaje simbólico me consuelo pensando que ahora que viene el Carnaval, o sea, el mundo al revés, por fin voy a situarme. En el mundo al revés tiene sentido que el presidente del gobierno español, socialista, sea la mejor encarnación de lo que la retórica carcundia llamaba “la reserva espiritual de Europa” (ignoro cómo lo sobrellevará el resto de su partido). La nueva Constitución rezará que España es una “nación de naciones”, en estilo emparentado con los superlativos semitas, tipo “cantar de los cantares” o “vanidad de vanidades” (¿será para los catalanes todo-todo vanidad? ¿Todo coser y cantar para el orfeón batasuno?). Mi cuñada dice que los políticos son como los gatos: tienen siempre siete vidas y dos caras, y se pasan la vida lamiéndose los colgantes. Pero a estas alturas no estoy seguro de entender si lo que dice mi cuñada es verdadero, falso o posmoderno. En el mundo al revés tiene sentido que en astilleros prejubilaran a los operarios que dominaban su oficio y ahora los jovenzuelos de plantilla, todos ascendidos a jefes y subjefes, no sepan hacer la O con un tornillo, de manera que, o la empresa vuelve a meter a los prejubilados por medio de contratas, o los barcos vuelven a dique una y otra vez con la misma avería, o lo más verosímil: ambas cosas. El estudio del impacto ambiental del nuevo puente sobre la Bahía se hará cuando el puente ya esté hecho e impactando: para qué prever lo que puedes estar viendo, se dirán los ingenieros. Total, que con mi nuevo e indescriptible jersey de poliviscosilla me voy a preparar para los carnavales empezando por la ostionada, donde no sé si voy a que me den ostiones o de hostias, o una gastroenteritis de diseño molecular desestructurante.

Diario de Cádiz, martes 17 de enero de 2006, pág. 14