Críspula´s papers (Metacolumna) (2006/02/07)

                                              CRÍSPULA´S PAPERS (metacolumna)

Andaba yo el otro día ociosa y de repente caí: Críspula, tienes que ser columnista, que la propia Elvira Lindo dice que éste es el país donde más hay por metro cuadrado, y no se necesita ni el bachiller. Pues vale, me respondí, pero necesito un modelo. Leí entonces a Javier Marías, y coincidí con él en dos extremos: 1) decidí que no quería ser La-Voz-de-su-Amo, porque es verdad que hay quien escribe con su carné de partido entre los dientes, meneando el rabito con impudicia y aun con estulticia tales que es que da vergüenza ajena; 2) decidí que tampoco quería ser un “alma bella”, de esas que claman con furor o se ponen muy líricas y tiernas. (Dios mío, no permitas nunca que la ambición, la necesidad o la cursilería me conviertan en caniche político o en comparsa de Carnaval.) Luego pensé: ¿y si escribo necrológicas anticipadas? Cojo a alguien que me caiga bien, o al que quiera caerle bien, y lo pongo tan por las nubes que sus amigos piensan que ya no es de este mundo. (Ah, linda, pero careces de “ethos” o figura moral extraliterariamente persuasiva). Bueno, ¿y qué tal ir de tipo majete que apostrofa a su lector y se lo imagina leyéndole (“querido lector, que estás mirando mi foto y tan amable me sigues…”), y cree que el universo se pasa la semana pendiente de que lo ilumine su columna? Pero es que como a mí me gusta gestionar yo misma mi neurona, me irritaría una intrusión pseudocómplice en mi arisca intimidad. Mejor tal vez la pose intelectual: firmo “Críspulo” (porque necesito crear una imagen mental con barbita triangular, discretamente divina), adopto tono elegante pero éticamente displicente, irónico pero melancólico, y cito continuamente a Habermas, Wittgenstein, T. S. Eliot y tal, mientras me pregunto. Lo importante es preguntarse y constatar que: a) el tempus fugit, y b) nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos (pero yo hasta cierto punto sí). Confusa, decidí posponer lo del modelo y leer bibliografía. Di con un número de la revista Ínsula de Madrid (lo más de lo más) donde todos decían que la columna es el alma máter del periódico, la que lo redime de su vulgaridad, crea lectores adictos y salva a los pobres periodistas del horror al vacío. Luego conocí a periodistas de los que hacen el periódico y me dijeron: “¿Los colaboradores? Bah… Esa masca de culturetas suspicaces, engreídos y verbosos, que no se enteran de nada”. En vista de lo cual, llegué a un corolario o conclusión: Críspula, córtate un poco, que son malos tiempos para la columna. Ahora ando pensando en publicar mis obras completas en formato “Cartas al Director”. Tengo lo menos seiscientas. Como para empezar a alicatar el Partenón.

Diario de Cádiz, martes 7 de febrero de 2006, pág. 14