Campamento de verano (2006/07/04)

CAMPAMENTO DE VERANO

            Ya se fueron los niños de campamento, y la mamá de Andrea y Pepelu debería sentirse liberada, pero no. Cuando les ayudó a colocar en el autobús sus megamaletas con ruedas y asas extensibles, sintió quince puñales atravesando su corazón. A partir de ahora sus tiernos infantes estarán incomunicados. Quince días sin saber de Andrea, que es alérgica no se sabe bien a qué pero indudablemente a todo, y le da tosecilla, y le salen un par de ronchas, y como ella todo lo somatiza pues lo pasa fatal. Y quince días sin saber de Pepelu, tan delicado para las comidas, que no tolera nada que sea verde o negro o de cuchara, que se pasa horas apartando los trocitos de cebolla y que de lácteos sólo admite el Petisuís. Menos mal que en el doble fondo de la maleta lleva su alijo de gusanitos y Kínder Bueno, porque de lo contrario correría serio peligro la mononeurona que ocupa su cerebro, que además estará estresada sin la Play Station (aunque en el doble fondo de la maleta lleva la gameboy y el móvil –prohibidos- que piadosamente ha deslizado la propia mamá). Tampoco sabe ella si los monitores serán cariñosos, porque sus vástagos son cosconcillos, aunque a veces no sea fácil de percibir porque su diálogo con los adultos se resume en DAME y QUIERO. Bueno, como van a un campamento inglés ahora podrán decir GIVE ME y I WANT. Ignora la mamá de Andrea que su niña se ha pasado el curso suspirando por el as del fútbol de su clase, Félix, que –casualmente- va también al campamento. Andrea le tiraba bolitas de papel con versos: “Quisiera ser caramelo / para pegarme en tu pelo / y deshacerme en tu boca”. A lo que Félix, con realismo brutal (SNUFF POETRY), contestaba: “Quisiera ser zapato / para darte una patada”. Pepelu tiene con sus amiguitos un máster clandestino de picardías. Últimamente andan empeñados en averiguar cómo se dice exactamente GAYUMBOS en inglés. Mr. Dontworry y Mrs. Behappy no saben/no contestan. Y menos mal que mamá también ignora que el bungalow carece de ventilación, las deportivas hieden y la atmósfera nocturna es de planeta de los simios, con lo que las criaturas pueden salir un día británico-mutantes. Lo más cruel es cuando llamas a pedir noticias y nadie te habla personalizadamente (“Que sí, que todos bien”). Y sospechar que a la vuelta habrá que desincrustar de la maleta un conglomerado de prendas Nike convertidas en un “continuum” de marronidad confusa (¿caca o barro?). La mamá de Pepelu y Andrea está empezando a procesionar su angustia por la carrera oficial del Cádiz Centro Club de Calidad, como una variante “fashion” de Mater Dolorosa, mismamente.

Diario de Cádiz, martes 4 de julio de 2006, pág. 18