Cádiz barroco (2007/11/20)

CÁDIZ BARROCO

A Fernando Pérez Mulet

            Sueña la Parroquia de Santa Cruz que vuelve a ser Catedral de Cádiz . Sueñan los espejos de oro que su apulgarado azogue recoge la sombra de Alfonso X pensando que quiere ser enterrado en el Non Plus Ultra, frontera del poder con lo desconocido. Duerme la Magdalena, tan dulce que parece soñar que aún es una niña y los ángeles le han traído una cuna de barco forrada de terciopelo con un querubín que tañe las mañanitas que cantaba el rey David. Ha interrumpido Santa Cecilia su concierto de clave. Sus ojos de oscura miel pudieran estar absortos en los grabados de las cuatro estaciones, o quizá molestos porque una señora anda leyendo a voces las cartelas para que su marido se entere. El busto relicario de Santa Rosalía aprovecha el viaje para soñar que llena su hermoso pecho de plata con el olor de las algas que viene del arrecife. Sueña el arcángel San Rafael que viene de pescar su pez argentino de un mar emplomado donde fulge un sol blanco sobre campo gris pastel. Sueña San Lorenzo, impávido en su parrilla, que ha oído algo raro (“¿Por qué no te callas, hombre? Que te calles”). Vale que a uno lo martiricen, pero esto parece falta de decoro. Sueña el zorro que está cazando un magnífico airón y que Neptuno viene a sazonárselo en un salero con forma de carroza de tallado cristal. Sueña el modesto San José que el Niño se le parece y mucho. Sueña la Inmaculada de Murillo un piropo de Gerardo Diego: “sus manos ojivales/ que daban de comer a las estrellas”. Sueña un gotoso duque de Medina las “palabras de amor, palabras” que guardaba en escritorio de marfil y carey. Sueña un grabado de la torre de Babel que ha sido Mayor Zaragoza, expresidente de la UNESCO y hoy presidente de la Fundación Cultura de Paz, el que embarcó a Zapatero en el diálogo de civilizaciones. Sueña el oro que sangra flores de coral. Y qué de genoveses anónimos, además de los que mandaron erigir el retablo, sueñan que vuelven los lejanos tiempos. Pero viene Calderón: “¿Qué es la vida? Una ilusión,/ una sombra, una ficción,/ y el mayor bien es pequeño;/ que toda la vida es sueño,/ y los sueños, sueños son”. Son muy hermosos los sueños, sí, en una ciudad que tanto necesita la ficción.

Diario de Cádiz, martes 20 de noviembre de 2007, pág. 19