Caballero Bonald para principiantes (2006/10/24)

CABALLERO BONALD PARA PRINCIPIANTES

Como mañana se presentan las Prosas reunidas (1956-2005) de José Manuel Caballero Bonald, tal vez sea oportuno divulgar un poco la obra de un escritor más “prestigioso” que “popular”. La poesía trata del ser humano. Usted, como yo, es esta voz que recuerda el despertar: “Fui feliz fugazmente algunas veces,/ entre dos furias fui feliz,/ lo fui de vez en cuando sin saberlo./ Por ejemplo en la ciudad solar que se veía/ desde aquella azotea de la infancia,/ tentadora ciudad a rachas flameando/ en los celestes mástiles del tiempo,/ mientras iniciaba la vida la aventura/ de descubrir el mundo a escondidas del mundo./ Allí subsisto aunque no esté, allí/ perduro en medio/ de la devastación de esa azotea/ que reconstruyo cada día para no claudicar”. Acaso usted sienta como yo el dolor que inspiran los puticlubs de carretera: “El neón bicolor de los bares de alterne/ de las carreteras/ me aflige/ como una zarza ardiendo, como el filo/ de una vieja navaja carcomida/ de cardenalillo y liviandad…”. Usted y yo sabemos bien lo que es el miedo: “El miedo irrumpe de repente en medio/ de las instalaciones de la  vida./ No le impidas/ el paso, tú que sabes/ que todo es permisible, permutable/ por todo. No pretendas/ atajar el poder de quien incurre/ en el mismo furor que sus contrarios…”. Y nos hemos hartado muchas veces de ser nosotros mismos: “Huyo a veces de mí sin darme cuenta,/ huyo de mí a deshora/ y a escondidas,/ y a veces huyo sin saber a dónde./ (…) Quédate donde estás (me oigo decir),/ pero yo ya me he ido/ del lugar en que estaba, aquel que a mi pesar/ ocuparon mis propias deserciones…”. Usted y yo somos protagonistas de todas las novelas que hemos leído y antagonistas de la vida que nunca llegamos a vivir en realidad: “Vengo de muchos libros y de muchos apremios que la imaginación dejó inconclusos. Vengo también de un viaje absolutamente maravilloso que no hice nunca a Samarcanda. Y de un temor consecutivo vengo igual que de una madre. Soy esos hombres juntos que mutuamente se enemistan y ando a tientas buscando el rastro de una historia donde no comparezco todavía. ¿Seré por fin ese protagonista que desde siempre ronda entre mis libros y que también está aquí ahora sustituyendo a quien no sé? Sólo el presente puede modificar el curso del pasado”. Y ambos podemos entender qué es la poesía: “Si es cierto que los sueños/ son respuestas a todas las preguntas/ que estuvimos haciéndonos/ antes de nacer,/ la poesía/ vendría a ser como la réplica/ a ese interrogante/ que se ha quedado aún sin contestar”. (Más información en Somos el tiempo que nos queda -2004- y Manual de infractores -2005).

Diario de Cádiz, martes 24 de octubre de 2006, pág. 16