1935: Caso abierto (2006/10/17)

1935: CASO ABIERTO

            Vemos y leemos mil veces lo que en sustancia es la misma historia. Descaro total: el otro día, nada más comenzar “Caso abierto”, dice mi hijo, con su memoria fotográfica infantil: “Esto ya lo hemos visto en “Se ha escrito un crimen”. El asesino es el marido”. Era realmente un caso resuelto hacía mil años por Jessica Fletcher. Cuesta pensar que falten argumentos, cuando la vida diaria está llena de historias. Hoy cayó en mis manos, en el epistolario del Legado Pemán, esta petición de socorro fechada un 9 de mayo de 1935 en Jerez. Transcribo puntualmente, respetando el estilo y la intimidad del corresponsal, que se dirigía a un Don José Diputado en Cortes: “Mi respetable y distinguido Sr., ante todo le ruego me perdone el atrevimiento de dirigirme a V.I. por si pudiese hacer algo con respecto a mi hermano que tengo en el cuerpo de la Guardia Civil, el cual se llama (…), de puesto en “Caspe” (Zaragoza) y el objeto principal es que le traslade a este puesto de Jerez con el fin de que le tengamos más a la vista. D. José esto lo hago por encargo de mi madre, y como yo no tengo aquí otra persona a quien pueda dirigirme; sobre este particular hablé con mi suegro, él, Portero de la Portería Regia; Bogeda Domecq, o sea de su respetabilísima casa, así que le agradecería a V.I. profundamente hiciera el favor de ver si se podía trasladar, como antes le expreso; para que teniéndole aquí cerca puedamos auxiliar a nuestra madre mandándole algo de los haberes, que ya es vieja la pobre y no tiene más que el auxilio de sus hijos, que somos ocho, y todos le mandamos algo, menos este que está en la Guardia Civil, que en vez de mandarla nada  lo que quiere es casarse por allí sin darnos explicaciones, después de tanto trabajo como nos costó ingresarle, que tuve yo que hablar a D. Vicente González, Comandante de la Guardia Civil, en esa, quien se interesó infinito por el asunto y ahora ya no se acuerda de nada. Un millón de gracias anticipadas y queda a sus órdenes su humilde subordinado y seguro servidor (firma). Carabinero de Puesto en Jerez”. No sé si Pemán pudo hacer o hizo algo al respecto, pero guardó la carta quizá por su interés humano y narrativo. Y es que el lector comienza simpatizando con quien parece añorar al hermano ausente, pero termina preguntándose qué tipo de familia es ésa, si no tendrá derecho el de Caspe a hacer de su capote un sayo y casarse con la mismísima Dolores de Calatayud. ¿Es error gramatical ese “puedamos” o es verdad profunda -“pueda” (él)- rectificada, disimulada sobre la marcha –“pueda-mos”? Corría el año 35… No me digan que no es una historia profundamente intrigante y sugestiva. Y con final abierto.

                                               Diario de Cádiz, martes 17 de octubre de 2006, pág. 16